Caracterizar tu horno es medir la temperatura donde va la pieza, no donde está el sensor del equipo. Se instrumenta el volumen de trabajo con sensores repartidos en esquinas y centro, se registra el ciclo completo y con esos datos se determina cuánto difieren entre sí los puntos de la cámara, cuánto oscila cada uno durante el sostenimiento y qué parte del volumen se mantuvo dentro de tu tolerancia.